El invierno en el sur es frío, lluvioso y se siente más largo que en otras partes del país, pues parece no regirse por lo que dicten las estaciones del año.
El invierno en el sur no sabe de calendario, se puede estar en cualquier época del año, pero el frío y la lluvia nos visita siempre, a veces repetidamente. A veces, como una visita ocasional, pero nunca inesperada.
Quienes vivimos en el sur, nunca guardamos del todo la parka, el paraguas y el zapato de invierno y en nuestras casas, nunca apagamos del todo, la estufa a leña.
La estufa y cocina a leña es la compañera fiel de las casas del sur, nos sirve para abrigarnos, nos sirve para cocinar, es nuestro refugio en los días más helados.
No importa la forma que tenga la estufa o la cocina a leña, todas comparten una característica común, que es el calor que entregan, un calor que es físico, porque se siente en el cuerpo, pero que también es emocional, porque se siente en el alma.
El crepitar de la leña cuando la estufa está encendida da un sello único y personal a la gente del sur. Parece que lo llevamos en el ADN y no hay sonido que recuerde más al hogar que la leña consumiéndose en la estufa o cocina a leña.
Parece increíble que, en la actualidad, con tanto desarrollo tecnológico, con calefacción eléctrica, con calefacción a gas, con sistemas de calefacción centralizada nos siga encantando tanto el calor de hogar que nos da la calefacción a leña.
¿Y si estos tipos de calefacción imitaran el sonido de la estufa a leña encendida podrían tener una chance y dar ese toque de calidez que tanto apreciamos?
Se ve difícil, porque el calor de hogar de una casa del sur es la triada perfecta entre el calor que da una estufa a leña, la compañía de los seres queridos y el clima frío y lluvioso del sur.
Nos vemos en el siguiente blog.
