Informarse antes de elegir la iluminación para tu espacios es la mejor decisión que puedes tomar, así no tirarás tu dinero a la basura. Porque la luminaria no solo tiene que reflejar tu estilo, también debe ajustarse a las necesidades de cada espacio y al presupuesto con el que cuentas.
Esta es una guía sobre lo que debes saber sobre iluminación para que tomes decisiones informadas y saques el máximo provecho a tu inversión.
El poder de transformación de la iluminación
Las fuentes de luz no solo mejoran la calidad visual del espacio, también impactan en el estado emocional de las personas, convirtiendo un espacio neutro en cálido, inspirador y eficiente. Un ambiente correctamente iluminado puede mejorar la eficiencia, el estado de ánimo y provocar sensaciones de bienestar, calma, eficiencia y confort. Así que no da lo mismo el tipo de fuente de luz que uses en los espacios.

Temperatura de color: cálida, neutra o fría
Cuando enciendes una lámpara, la temperatura de color no da lo mismo. La temperatura de color es el tono que emite la una fuente de luz y se mide en Kelvin (K). Se clasifica en:
- Luz Cálida (2700K – 3500K) tiene tonos amarillos y anaranjados. Da sensación de confort y relajación. Es ideal para iluminar dormitorios y salas de estar.
- Luz Neutra (4000K – 4500K) es similar a la luz natural del mediodía, se conoce también como luz día. Equilibra la calidez y la claridad. Se recomienda para iluminar cocinas, oficinas y espacios de estudio.
- Luz Fría (5000K – 6500K) tiene un tono azulado y aumenta la concentración y la visibilidad y es usada en hospitales, supermercados y fábricas.
Lúmenes y el CRI: también es importante
Los Lúmenes es la unidad de medida de brillo y el CRI (Índice de Reproducción Cromática) mide la capacidad de la luz para reproducir los colores fielmente, comparado con la luz natural. A mayor lumen, más brillo, a mayor CRI, colores más reales. Esta información la suele entregar el fabricante en las especificaciones del producto.
Un CRI mayor a 85 se recomienda para hogares y oficinas y un CRI mayor a 90 es ideal para las tiendas y la cocina.
Eficiencia energética: ahorro y responsabilidad ambiental
La tecnología LED es la mejor elección si quieres ahorrar en tu cuenta de luz y ayudar al medio ambiente, así que, si aún tienes ampolletas de luz incandescente, es el momento de cambiarlas por luces LED.
Las bombillas LED ahorran más, generan un menor impacto ambiental y pueden durar hasta 50 veces más que una bombilla incandescente.

Iluminar con personalidad y sello propio
Si quieres que tus espacios sean especiales evita una sola luz cenital (luz central única en el techo), lo ideal es utilizar varias fuentes de luz para lograr ambientes decorativos y funcionales con un toque profesional, esta técnica permite lograr ambientes más cálidos y personalizados.
Por ejemplo, en el salón combina una luz cenital y luces indirectas a través de apliques y luces de acento para dar capas de profundidad e interés al espacio.
Otro recurso decorativo poderoso es la regulación de la intensidad, que permite crear atmósferas distintas, según cada momento del día. Los reguladores de intensidad (dimmers) permiten ajustar la intensidad de la luz, creando ambientes acogedores o dramáticos, según el gusto personal y el momento del día que lo uses.
Así que, antes de comprar tu nuevo sistema de iluminación, planifica antes el tipo de iluminación que requerirán para cada espacio, esto te permitirá ahorrar, conseguirás mejorar la eficacia cuando realices tus tareas diarias, mejorarás los tiempos de descanso y relax y tu calidad de vida.
Nos vemos en el siguiente blog.
