En un mundo tan convulsionado, entregarse al ocio es un lujo que todos debiéramos darnos y las vacaciones parecen ser el momento perfecto para hacerlo.
Dejar las obligaciones y las tareas por un rato y entregarse al arte de hacer solo lo que nos cause placer, es un regalo al alma y al cuerpo.
Y como de gustos hay tantos como personas en el mundo, revisaremos algunos donde los espacios pueden adaptarse para que disfrutes al máximo.

Rincón para la lectura
Elige tu rincón favorito y coloca un sillón cómodo y una mesita auxiliar donde apoyar tu libro favorito. Prefiere un lugar con buena iluminación, que sea fresco y tranquilo. No necesitas más.
Si lo tuyo son las siestas
Date el gusto de una buena siesta en una cama cómoda y linda, con un buen edredón, sábanas frescas y suaves. Si prefieres la sala, elige el sofá más cómodo que tengas, una mantita y a dormir. Disminuye los ruidos ambientales al máximo para asegurar una siesta deliciosa.
El ambiente exterior es lo tuyo
Prepara un rincón en el patio o en el balcón para regalarte un rato para ti. Basta un buena butaca y el aire fresco que te recorra para darte el máximo confort.

Vuelve tu baño un spa
Si tienes una tina aprovéchala para tu rato de relax, llénala con agua tibia, pon unas velas aromáticas y música relajante y a disfrutar.
Eres un amante gamer
Si te gusta jugar juegos de pc o en línea y es tu definición de ocio perfecto, pues adelante, asegúrate de tener una silla gamer cómoda para evitar lesiones, un buena señal de internet y estarás listo para jugar tu juego preferido.
Eres un cinéfilo de tomo y lomo
Para ver una buena película no necesitas ir al cine, acondiciona tu espacio como un cine con un buen sillón, la TV más grande que tengas, parlantes para amplificar el sonido, palomitas de maíz si quieres darle un aire nostálgico y la mejor selección de películas y series para ver.

El ocio y la música se llevan bien
Si eres un melómano, el arte de no hacer nada escuchando música será un placer. Elige el rincón de la casa que más te guste, ponte tus audífonos y escucha tu mejor playlist. Si prefieres que la música inunde tu casa (sin molestar a los vecinos) conecta los parlantes y a cantar como si estuvieras en el mejor de los recitales.
El ocio es quizás el arte más fácil de practicar y no solemos recurrir a el cuando pesamos en vacaciones. Es simple, hace bien, es económico y nos permite bajarnos del mundo un rato y centrarnos en nosotros para volver a cargarnos de energía.
Nos vemos en el siguiente post.
